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Wituk, tinte con sabor a selva

 

En la selva ecuatoriana, los Kichwas utilizan el wituk para decorar su rostro en las festividades o en tiempo de lucha. Tanto los hombres como las mujeres se pintan. Ellos emplean trazos fuertes, mientras que ellas los realizan con delicadeza y con varios detalles.

El fruto, Genipa americana, cambia su color al oxidarse. Esto permite que sirva de tintura natural para el cabello, el rostro y el cuerpo. El wituk es conocido también como huito, jagua o kipara. Su presencia es fundamental en distintas culturas amazónicas. Cada una tiene su propio diseño y utiliza esta tinta para expresar su identidad.

Azucena y Pakarina Gualinga son dos hermanas que viven en una comunidad Kichwa, en el Tena. Cuentan que utilizar wituk ha sido fundamental para no perder sus raíces, aunque vivan cerca de la ciudad. “Las mujeres se pintan al caer la noche, ya que el sudor del día puede hacer que se manche el rostro y no quede perfecto el diseño. El ideal de la belleza Kichwa es el cabello negro, largo y brilloso. Por eso, la pintura es esencial para su cuidado. Incluso sirve para prevenir el aparecimiento de canas”, dice Pakarina.

Los dibujos varían entre solteras y casadas. Las primeras utilizan detalles más llamativos, mientras que las segundas, simplifican los trazos. Al pintarse el cabello las mujeres se manchan las manos, esto es considerado sinónimo de belleza en su cultura.

Planta. El wituk es un fruto que cambia su color al oxidarse.
Preservar tradiciones
“Las madres siempre están pintando a las niñas, de hecho lo hacen desde que tienen cuatro meses”, dice Pakarina. Empiezan a utilizar el tiento como un juego, pero también como una manera de preservar la tradición. En los dibujos hay historias y animales con los que cada una se identifica.

Para Pakarina y su familia es importante dar a conocer los beneficios del wituk, porque ayuda a que la tradición se mantenga. Amada Santi, su madre y líder indígena, ha luchado durante años para preservar las costumbres. Sus hijos, a pesar de vivir cerca de la ciudad, hacen chicha o aswa, cerámicas, beben guayusa y decoran sus rostros con el tinte.

Joselyn es una joven kichwa de 12 años. Confiesa que pintarse es desafiante, ya que se expone a miradas y críticas. Sin embargo, le gusta mucho y hasta le pone un toque actual a sus diseños. Elabora tatuajes semi permanentes con wituk y taki.

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