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Peguche y Otavalo tienen mas que música andina

El sanjuanito, fandango, saya, tinku, huayno, reggae, hip-hop y merengue house sonaron en el Pawkar Raymi.

La festividad es un referente cultural del pueblo Kichwa Otavalo, pero su programación es más universal. Con esta celebración se busca la preservación de la cultura andina tradicional, pero también otras expresiones del mundo que han influido en los indígenas otavaleños, considera el prioste Juan Carlos Lema.
En esta celebración, que se extiende durante 13 días, resaltan cuatro números. El Festival Andino de la Música Raíz, el Runa Kay, el Elektro Pawkar y la Noche Internacional.
Esta última, que en esta edición incluyó la actuación de Julian Marley, hijo del cantante de reggae Bob, “es un espacio para conocer otros géneros musicales”, explica el productor Fabián Maldonado.
Tributo. Este kichwa otavalo considera que el reggae tiene una cultura que es compartida, especialmente por indígenas y afrodescendientes. En días pasados, durante 90 minutos, el heredero del legendario artista interpretó canciones de su padre y también algunas de su autoría, como Lemme Go.
Actualmente hay una nueva generación de intérpretes que aportan con diversas influencias a este género musical, comentó Marley, con la asistencia de una traductora de inglés.
“Son como semillas que se siembran y que generan nuevos árboles, pero los frutos llegan a ser los mismos”, dijo.
Los organizadores tienen como objetivo posicionar a este número como una vitrina del reggae a escala nacional. Hace dos años, el cantante Seydou Koné, mejor conocido como Alpha Blondy, también ofreció un concierto en Peguche.
Entre tanto, el festival Andino de la Música Raíz, que se retomó este año, puso en escena los ritmos tradicionales de Ecuador, Perú y Bolivia.
Cada uno tiene sus particularidades, asegura Roberto Lema, responsable del recital. En el grupo boliviano Awatiñas (Los que cuidan), por ejemplo, predominan las zampoñas y charangos, en los Kusi Ñan, Perú, el arpa y las flautas y los cantos en kechwa de la región del Cusco.
Mientras que, Ñucanchi Ñan, de Ecuador, sorprendió con un repertorio variado. Unas 1.500 personas asistieron a la velada en días pasados. No obstante, la propuesta de la comuna de Peguche es ofrecer un producto diverso, menciona una nota de El Comercio.
Para Roberto Lema eso implica que no solo se centre en lo andino. “Nuestra gente -kichwa otavalo- no solo disfruta de géneros nacionales sino también de otros estilos”, menciona.
Por eso, en el denominado Elektro Pawkar, que es un espacio destinado para los jóvenes, invitaron a Magic Juan para que hiciera bailar y disfrutar a cada uno de los asistentes. El interés por este productor estadounidense responde a su propuesta de hip-hop y merengue house.
También iban a estar presentes exponentes locales de la música electrónica. Entre tanto, el Runa Kay se ha convertido en un espacio de encuentro entre familias, amigos y vecinos.
Los que han emigrado a otros países -con sus artesanías, su música u otras actividades- están de retorno.

FUENTE:http://www.eldiario.ec

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