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Manabí pierde 312 camas en cuatro de sus hospitales

Luis Mendoza está decepcionado. Este ciudadano de Bahía de Caráquez reclamó por más de dos años un hospital para su ciudad.

Él y un grupo de habitantes y líderes de esa localidad insistieron por varios meses, ante las autoridades provinciales, ministros e incluso el presidente Lenín Moreno, para que volvieran a construir una casa de salud, pues la que tenían se destruyó con el terremoto de abril del 2016.

Mendoza recuerda que hicieron manifestaciones, incluso un paro, en el cual casi los llevan presos por los reclamos, menciona.
Finalmente el pedido fue escuchado, se asignaron recursos para un nuevo hospital, pero la alegría no es completa, dice, debido a que el nuevo centro hospitalario ya no será de 120 camas, como era antes, sino que quedará en 80, además menciona que no tendrá Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- ni Neonatología.
A su criterio, con esas reducciones no tendrían un hospital completo, y que se han burlado de los habitantes de todo el cantón y la zona norte de Manabí.
En Chone la situación es similar. Los ciudadanos están enojados porque han pasado más de tres años desde el terremoto y aún no reponen el “Napoleón Dávila” que se afectó y luego fue demolido.
La presidenta de la Junta Cívica de ese cantón, Auxiliadora Bravo, denunció que tenían una casa de salud de cinco pisos y con capacidad para 220 camas, aunque funcionaban 136, sin embargo alertó que en el nuevo proyecto les reducen la capacidad a 120 camas.
Clamor. La reducción de camas hospitalarias en Manabí es una tendencia, por lo que los ciudadanos alzan su voz de protesta en foros y reuniones para el efecto.
Según Jorge Chávez, coordinador del Observatorio por la Transparencia de la Salud de Manabí, este plan que gradualmente ha ido implementando el Ministerio de Salud causará la reducción de 312 camas hospitalarias en cuatro hospitales de la provincia: Verdi Cevallos Balda, de Portoviejo; Rodríguez Zambrano, de Manta; Miguel H. Alcívar, de Bahía de Caráquez; y Napoleón Dávila, de Chone, que según él, antes sumaban 885 camas. Dice que si ahora “se cumplen las construcciones” tendrán 573.
Recuerda que en el año 2012, “sin ningún criterio técnico”, inició la reducción de camas del mayor hospital de la provincia, el Verdi Cevallos Balda, que de 325 se redujo a 190.
Considera que eso no se debió hacer con este hospital referente, que recibe a miles de personas de toda la región, incluidas Esmeraldas y Santo Domingo.
Agrega que el MSP le queda debiendo bastante a la provincia, sobre todo porque el Hospital de Especialidades no cubre las necesidades actuales de la población, pues aunque se lo promociona como de 528 camas, no están operativas ni la mitad y no tiene área de emergencia, menciona.
Dice que aquí hay un caso notable de manipulación, pues es un local bien presentado, que a muchos les puede cautivar, pero sin brindar el servicio complejo para el que fue creado, y más bien es un apéndice del Verdi Cevallos, de donde han sacado a médicos para ubicarlos allá, refiere.
“El Hospital de Especialidades es como si usted tuviera un hotel de cinco estrellas, pero lo hace funcionar como una pensión”, señala y agrega que la mayor prueba es que los pacientes aún son enviados a hospitales de Quito y Guayaquil.
Asevera que en el hospital Rodríguez Zambrano, de Manta, también suceden cosas terribles, empezando con que tiene una edificación antifuncional que pasó de 220 camas a 183.
Denuncia que pretenden gastar 28 millones de dólares en reconstruirlo, cuando en el año 2007 se emitió un informe de que ya era un hospital obsoleto. Lo ideal es hacerlo de nuevo, “pues le aseguro que esa reconstrucción terminará costando el doble del presupuesto inicial”, alerta.
Gregorio Santana, presidente del Colegio de Médicos de Manabí, dice que la reducción de camas en los hospitales es algo inaudito.
Recuerda que la norma de la Organización Mundial de la Salud, OMS, señala que en lugares con más de 100.000 habitantes deben existir 4 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, es decir, en Manabí, con una proyección de 1’500.000 habitantes, según el INEC, deberían existir 6.000 camas hospitalarias; sin embargo, con esta reducción vamos a quedar con unas 1.600 camas, incluidas las del IESS y clínicas privadas, es decir, una por cada mil habitantes, que significan un déficit de 4.400 camas.
Menciona que lo más grave es que las autoridades de salud de Manabí son técnicos, conocen su territorio y saben que no se puede reducir más, sin embargo lo permiten. “Definitivamente es un desacierto total de las autoridades locales y nacionales”, opina.
También dice que es lamentable la poca reacción que tienen las autoridades cantonales y provinciales elegidas democráticamente, quienes al tener el respaldo de la población deberían liderar o por lo menos unirse a los reclamos por la reducción de camas.
Indica que como gremio han realizado cientos de reuniones con frentes cívicos y más colectivos ciudadanos, con los que han firmado decenas de manifiestos, incluso expusieron el problema en la alcaldía de Portoviejo y en la prefectura, pero no lograron sumar el respaldo de esas autoridades. Señala que cuando dignatarios y el pueblo se unan, se lograrán los resultados positivos, y expresa que es hora de ser más radicales al momento de defender a la provincia.
Esquema. Sin embargo Freddy Saldarriaga, coordinador zonal de Salud, tiene otra lectura.
Para él, la situación no es grave. Señala que actualmente el crecimiento poblacional no es el único parámetro para definir el número de camas en hospitales, sino que también inciden los datos de morbimortalidad (muertes causadas por enfermedades) registrados en los últimos 5 a 10 años y las proyecciones hacia 20 años.
Manifiesta que esas condiciones han cambiado y, por ejemplo, ahora hay más enfermedades de corta estancia en hospitales, por lo que no es necesario dejar a ese paciente internado.
Señala que ahora hay más casos de diabetes e hipertensión y las gastroenteritis no requieren internamiento. Ese tipo de cambios, que se suma a otros sectores, es el que hace replantear las cosas.
Agrega que el actual plan de salud es prevenir en vez de curar y rehabilitar.
Explica que además el esquema señala que se debe brindar atención en los centros de salud, es decir, los lugares cercanos a las comunidades, donde se atiende y se cura a las personas, entonces ya no tienen necesidad de llegar a un hospital, pues en el primer nivel de atención se resuelve su caso y solo cuando es necesario pasan al segundo nivel, detalla.
Puso como ejemplo que en Manta se invierten casi 3 millones de dólares en el centro de maternidad de Santa Martha, y eso descongestiona la atención en el hospital Rafael Rodríguez Zambrano. Así, comenta, en ese plan este año en Manabí están mejorando 52 centros de salud.
Saldarriaga asevera que respeta el criterio de colegas de gremios y entidades, pero considera que en vez de cantidad están brindando calidad, y que “las puertas de la Coordinación de Salud están abiertas para socializar”. Agrega que “lo que se busca es mejorar los servicios, fortalecer cada casa de salud con equipamiento moderno”.
Sobre los nuevos hospitales que están en construcción dice que serán mejores y que tendrán más equipos de imagenología para rayos X.
En el caso del hospital de Bahía, indica que aún no está definido que no tenga Unidad de Cuidados Intensivos y de Neonatología intensiva, sino que están discutiendo el tema y se van a reunir con el Servicio de Contratación de Obras, Secob, para definir este asunto.

fuente;:http://www.eldiario.ec

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