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Maltrato a niños en la frontera de EE.UU.

 

Hacinamiento, falta de higiene y de colchones: la visita de una ONG a un centro de la policía fronteriza estadounidense en Texas, donde estaban detenidos más de 250 niños, volvió a colocar en el tapete el trato que reciben los menores que ingresan ilegalmente a Estados Unidos.

Y en medio de la polémica, John Sanders, jefe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), principal funcionario de control fronterizo de Estados Unidos, renunció al cargo, según los medios de comunicación.

Sanders, quien detentaba el cargo desde abril, dejará su puesto el próximo 5 de julio, según oficiales del Gobierno citados por The New York Times.

El Departamento de Salud de Estados Unidos (HHS) anunció que 249 niños que se encontraban en el centro de Clint, cerca de la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas, “deberán estar bajo custodia del HHS el martes”, informó CNN.

Cuadro inimaginable
En un informe publicado el jueves, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció la situación deplorable de los menores allí alojados, niños migrantes que viajaban solos o que fueron separados de sus familiares por las autoridades.

Las irregularidades incluyen desde niños sin atención médica adecuada hasta la falta de camas, que obliga a muchos a dormir sobre el piso de cemento, apenas protegidos por mantas de emergencia.

Clara Long, investigadora de HRW, en la crónica de su visita al centro de detención en Clint, dio testimonio: “Ante mí, (aparece) un niño de tres años con el pelo enmarañado, tos seca, pantalones embarrados y ojos que se cierran por el cansancio”.

El niño, que cruzó la frontera junto a un hermano de 11 años y a un tío de 18, llevaba tres semanas detenido. Separado del tío mayor de edad, se encontraba al cuidado de su hermano mayor.

Sin agua siquiera
Según el informe de HRW, los niños que aguardaban en Clint “no tienen acceso a duchas ni ropa limpia”. Algunos de los menores declararon que no han podido bañarse “en semanas”. Un grupo de menores a los que la ONG no pudo entrevistar se encontraba en cuarentena por gripe, en celdas especiales.

Sarah Fabian, abogada del Departamento de Justicia, justificó la semana pasada en una audiencia en San Francisco la falta de elementos de higiene como jabón y cepillos de dientes, alegando que no constituían un requerimiento para unas condiciones de detención “seguras y saludables” según las leyes que protegen a menores no acompañados.

Las declaraciones de Fabian en defensa del Gobierno generaron un escándalo. La joven representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, por ejemplo, comparó a los centros de detención con “campos de concentración” gestionados por una administración “fascista”.

Incluso ciudadanos estadounidenses que sobrevivieron al cautiverio en manos de piratas de Somalia o talibanes afganos criticaron al Gobierno diciendo en Twitter que hasta sus captores les habían proporcionado elementos para el aseo.

Frontera desbordada
La ley migratoria estadounidense estipula que los menores sin acompañantes no pueden pasar más de 72 horas detenidos por la CBP. Cumplido ese plazo, deben ser devueltos a sus familias o puestos al cuidado de un centro de acogida del Departamento de Salud.

Pero la situación que se vive en la frontera ha desbordado las previsiones. Solo en mayo, los oficiales de la CBP detuvieron a 144.000 inmigrantes, un número para el que los albergues del Departamento de Salud no están preparados.

“No corresponde a la policía fronteriza ocuparse de los niños”, dijo a Msnbc el domingo Warren Binford, abogado especialista en derecho de la infancia, que visitó el centro de Flint. “Es por eso que las instalaciones no están adaptadas para recibirlos, y que ellos (los agentes) están tan enojados como nosotros”.

¿Cuál seguridad?
° Según la CBP, más de la mitad de sus agentes están dedicados al cuidado de los menores. “Somos una agencia encargada de la seguridad de la frontera y nos exigen que hagamos algo que supuestamente no debemos hacer”, dijo recientemente Robert Pérez, jefe adjunto de la policía migratoria.

Según Pérez, las organizaciones que se dedican al traslado ilegal de personas a través de la frontera explotan a su favor las “fallas” y limitaciones del sistema migratorio y “la realidad en el terreno” para “saturar el sistema”.
Donald Trump, quien ha convertido la lucha contra la inmigración clandestina en una de las prioridades de su presidencia, anunció el sábado la postergación por dos semanas de una ola de detenciones.

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