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Los Waorani viven de la naturaleza

Los Waorani sacan los productos desde la selva para la elaboración de cada uno de sus utensilios de caza y también los cotidianos.

“En nuestra ‘onko’ (casa) tenemos objetos prácticos y elementales, siendo uno de los principales las ‘yoo’ (hamaca), que tejemos las mujeres utilizando la fibra de ‘one’ (chambira), permaneciendo en esta solos o acompañados”.

Es la narración de Manuela Omari Ima Omene en ‘Saberes waorani y parque nacional Yasuní: plantas, salud y bienestar en la Amazonía del Ecuador’, al hablar de los utensilios de cocina y cacería que debían tener los waorani.
Las ‘yoo’, dice, están en un punto estratégico para mirar el centro de la vivienda, pero debían estar junto a los fogones para poder cocinar, conversar, tejer, dormir, descansar y compartir con la familia. Son un espacio de bienestar y seguridad y simbolizan su criterio de propiedad. Y es que cada una tiene dueño y cuando muere el entierro es en conjunto.
Las cerbatanas tienen 4 metros de largo y pesan entre 10 y 15 kilos. Un wao se demora una semana en fabricarla. El veneno para paralizar presas lo consiguen hirviendo el sarmiento del curare. También usan las secreciones tóxicas de ciertas ranas ponzoñosas, según una publicación de diario La Hora.

Las ollas no podían faltar. Para cocinar, las ollas eran muy indispensables, pero estaban elaboradas de arcilla blanca grisácea que los waos encontraban en los ríos y esteros. Las mujeres waos, cuenta Manuela en la publicación, aprendían de las madres o abuelas a elaborarlas. “Primero se hacen anillos circulares y luego se pegan con saliva, se moldean con una base del tamaño de la boca del recipiente y su centro queda más ancho. Finalmente se pone a secar al sol y luego es impermeabilizada quemándola”.
Pero al ser muy frágiles casi no las sacaban de la casa para evitar romperlas y, en épocas anteriores, cuando se movilizaban de un lugar a otro, las dejaban en la casa vieja; sin embargo, en tiempos de guerra les servía para llevar agua.
Los waos no tenían vajilla. Ellos se servían en porciones en las hojas que sus madres tendían en el piso con ‘kene’ (frutas), ‘peene’ (plátano verde) y otra comida, según la información del libro.
Los waorani eran realmente hábiles porque utilizaban lo que estaba a su alrededor para beneficio propio. Por ejemplo, cuando las mujeres transitaban por la selva tejían las ‘ninguitai’ (shigras) de fibra de ‘one’ en forma de cruz, reforzadas con hojas frescas y sujetadas con lianas delgadas en los extremos para transportar varias cosas y alimentos, como el ‘kene’ o los frutos del bosque.

FUENTE:http://www.eldiario.ec/

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