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Los diablos de hojalata no mueren

Este personaje, muy conocido en Riobamba, aparece cada 6 de enero y abre el camino por donde pasa el Niño Rey de Reyes.

Es el descendiente del diablo indígena quien, hace muchos años, vestía de blanco y tapaba su rostro con una careta de cartón, cuenta diario La Hora.

>detalle. Este ‘demonio’ indígena formaba parte de las fiestas religiosas de Cacha, parroquia ubicada a 40 minutos de Riobamba, donde también se rendía culto al Niño Jesús, refiere Víctor Herrera, miembro del colectivo Los Diablos de Hojalata, de acuerdo con investigaciones realizadas conjuntamente con Osvaldo Valdez, uno de los últimos pingulleros de Cacha.
Y como en esos años no había luz eléctrica, los diablos iluminaban su camino con un farol, que tiempo después fue usado como una manera de liberación y que en la actualidad lo llevan como un objeto más de su vestimenta.
Volviendo al diablo indígena, estos también llevaban un banco de madera que servía para que el prioste mayor descansara durante los recorridos de la festividad.

>hacia el reconocimiento. Según las investigaciones realizadas por los mismos diablos de hojalata y habitantes de Cacha, las fiestas de este poblado indígena no eran tan conocidas. Por eso sus habitantes decidieron, en una fecha no establecida, llevarla, junto con el danzante, hasta Yaruquies, parroquia urbana asentada al pie de las faldas de los cerros Yaruquies y Cachas.
Es allí donde sus pobladores toman como suyo el personaje originario de Cacha, señala Herrera, quien todos los años se viste de este, actividad y conocimientos que los ha heredado de su padre.
Es en esa época en que en el barrio Santa Rosa de Yaruquies había los hojalateros que copiaron la forma de la careta original y la elaboraron en hojalata.

>hacia el reconocimiento. Diego Arias, otro diablo de hojalata, cuenta que el mestizaje nace cuando las máscaras de cartón son reemplazadas por las de hojalata elaboradas por los artesanos de Santa Rosa.
Con el paso de los años, los diablos de hojalata se cuentan por cientos en las calles de Riobamba, por donde, con ‘fuete’ o correa en mano, abren paso, el 6 de enero de cada año, para la procesión del Niño Rey de Reyes, “el patrón de Riobamba”, menciona Arias.
El diablo que lleva una careta de hojalata, una trenza de cabuya, casaca adornada con los colores de Riobamba, dos pañuelos (uno atrás y otro adelante) atados a la cintura, una sonaja de hojalata, llevando un farol, baila al son que marca el pingullero Osvaldo Valdez, que les ha acompañado durante los últimos 35 años.

>costumbre. Según Diego Arias, quienes empiezan a bailar de diablo tienen que hacerlo por siete años consecutivos.
Hace unos pocos años, después de haber bailado los siete años, ellos podían ‘reventar’ el farol, dentro del cual había una paloma, acto que lo tomaban como una liberación.
En la actualidad esa liberación ya no se realiza, pero los diablos siguen llevando el farol como parte de su vestuario.

fuente:http://www.eldiario.ec/

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