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Leyenda: Mamá rata trae al mundo a los niños huaorani

 

Las nacionalidades y grupos étnicos que habitan en el país tienen mucho que aportar con su cultura a las identidades de Ecuador. Y uno de estos aspectos son sus relatos, con los cuales traen de alguna manera el pasado de sus ancestros y su forma de vida al presente.

Así, los huaorani tienen sus historias, una de ellas es la que publica el libro ‘Los huaorani en la historia de los pueblos del Oriente’, del escritor Miguel Ángel Cabodevilla.

Una práctica mortal
En el pasado, cuando llegaban los dolores de parto, los vientres de las mujeres huaorani eran punzados, abiertos y rasgados para que luego sus maridos lograran sacar vivo al hijo. Tras abrir a la madre y recibir al recién nacido, se cortaba el cordón umbilical . Tal era la costumbre, que cuando terminaba el parto, la mujer ya estaba muerta. Así, los niños crecían tomando jugo de jícama (tubérculo comestible que se asemeja a un nabo), puesto que no había leche materna. Cargaban los padres con los hijos, más los pobrecitos siempre estaban flacos, solo se desarrollaban cuando eran mayorcitos.

Los papás huaorani se entristecían al sentir cómo la mujer fallecía al punzarle y abrirle el vientre.

PROTECCIÓN. Las historias de los huao son parte de su cultura. Las madres cuidan de sus hijos.
Relato
Hace mucho tiempo, una mujer huaorani estaba sentada sintiendo los dolores de parto. Al verla así, tal como era la costumbre, su marido salió rápido para afilar el cuchillo de chonta con el que abriría su vientre. Pensaba: “Sacaré a mi hijo”. Mientras tanto ella gemía por el dolor, triste, y manifestaba: “¿Cómo podría tener a mi hijo?

En ese momento se acercó silenciosamente la madre rata a decirle: “¿Por qué estás sollozando?” Y ella le contestó: “porque voy a tener un hijo, estoy ya con dolores y por tanto moriré. Mi marido afila el cuchillo, enseguida vendrá a rajarme el vientre diciendo, sacaré a mi hijo”.

La madre rata le preguntó: “¿Por qué dices que debes morir? Mira a mis hijos, yo los veo crecer y tengo muchos, muchísimos. Nosotros hacemos un masaje en el vientre con movimientos hacia arriba, de esa forma nacen los hijos”.

LOCALIZACIÓN. El pueblo huaorani está ubicado al sur del río Napo y al norte del río Curaray.
De modo que mientras el padre todavía afilaba el cuchillo, la madre rata anunció: “¡Rápido, trae un bejuco! Entonces lo ataron encima de la hamaca, la rata masajeaba sin cesar siempre hacia arriba. “Toma le dijo, enjuaga con esta agua tu boca y escúpela para tener un parto fácil. Luego, descortezando una larga tira de chambira, la golpeó con ella y continuó el masaje hacia arriba. Poco después, al tiempo que la madre rata seguía en su labor, el nene cayó. Cortó la rata el cordón umbilical y lo sobó largamente con agua caliente.

“Cuando venga tu marido para abrirte el vientre y sacar el bebé, no le digas lo que pasó, di solamente: ‘Mira a mi niño, lo saqué yo misma cuando estaba naciendo, lo hice con masajes hacia arriba y él salió’”. “Está bien”, contestó la mujer.

EL DATO
Hay algunos tipos de relatos, como los de creación, cataclismos, héroes culturales, cuando los animales eran personas, el mundo embrujado y más.“Voy a sacar a mi hijo abriéndote el abdomen”, llegó diciendo el marido. “Hace tiempo que nació, lo saqué yo misma”, contestó la señora”.

La rata también le había dicho: “Cuando el niño crezca un poco, tú podrás comer tucán, pero no hasta entonces o el chico babeará mucho. No comas paujil, ni pavo silvestre, ni caronchi. Cuando el cordón umbilical haya caído puedes comer ardilla, con tal que sea ardilla real; debes pedírsela a tu marido cuando salga de caza. En cuanto le aparezcan los dientes al niño, olvídate de los ayunos y come”.

Así aconsejó la rata. La mujer la escuchó y pensó hacer lo que había visto con la primera mujer que estuviera de parto. Entonces lo hizo, de modo que esa nueva manera se supo de casa en casa. (PT)

Los huao
° La población huaorani, que habita en la Amazonía del país, específicamente en Napo, Pastaza y Orellana, fue la última en conservar intactos sus orígenes ancestrales después de la Conquista española.

Este pueblo desarrolló una cultura completamente adaptada a un hábitat amazónico exigente y, pese a la intervención de las empresas petroleras en su territorio, han preservado en gran parte su esencia, tradición y forma de vida.

fuente:https://lahora.com.ec

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