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La romería de la Virgen del Cisne, una tradición lojana que convoca a miles de personas

 

La provincia de Loja es uno de los lugares más visitados cada agosto, por ser el sitio final de la peregrinación de la Virgen del Cisne, uno de los mayores actos de fe en Ecuador.

El recorrido que realiza la ‘Churona’ es de 74 kilómetros, que se llevan a cabo durante tres días, desde El Cisne, hacia San Pedro de la Bendita, Catamayo y, finalmente, Loja, donde llega el 20 de este mes.

De acuerdo con datos históricos, en 1594, la zona fue azotada por una severa sequía y plagas en los sembrados, situación que provocó hambruna a los moradores del lugar, quienes desesperados decidieron abandonar los predios.

Ante ello, apareció la imagen de la Madre de Dios, quien les ‘pidió’ levantar allí un templo y a cambio, prometió ayudarlos y garantizar alimento todo el año. Los habitantes construyeron la iglesia, la lluvia llegó, los campos reverdecieron y acabó el hambre.

Le dicen ‘Churona’ por sus largos rizos. Los nativos atribuyen otras historias que van desde las bondades del agua de la zona, con propiedades para curar enfermedades y sanar heridas, hasta los milagros concedidos a padres con hijos moribundos y a personas con serios problemas, así, existe el sector conocido como el ‘agua del milagro’.

Con el tiempo, ha prevalecido y crecido la veneración a la Virgen, actualmente una de las principales figuras en la fe religiosa de los ecuatorianos, quienes cada año desafían al tiempo para seguirla.

Durante la procesión, los feligreses hacen paradas en varios pueblos, donde cambian la vestimenta de la imagen, tallada en madera de roble por el artista español Diego de Robles, y que tiene ambos brazos ocupados, el derecho con un cetro de oro y el izquierdo carga un niño.

Misas, rezos y fiestas acompañan los momentos de descanso de la patrona lojana y sus fieles, entre quienes no solo hay ecuatorianos, sino también colombianos y peruanos.

La Virgen del Cisne descansa cada año en la Catedral de Loja, del 20 de agosto hasta el 31 de octubre.

Atrae a diversos grupos culturales
El profesional en sicología y educador lojano, Richard Eduardo Ruiz Ordóñez, comenta que la romería de la Virgen del Cisne atrae a una infinidad de grupos culturales, de diferentes etnias, lenguas y nacionalidades.

“Esta festividad religiosa de más de 400 años nos muestra que entre grupos humanos no existe superioridad, sino que, ante la advocación a la Virgen hay igualdad en su interacción. La relación que se establece entre los diferentes grupos sociales se sustenta en el proceso histórico, social y religioso, de los pueblos”.

Ruiz acota que poco a poco las personas llegan al sector para encomendarse a la santa.

“Aquí se genera la relación de culturas; en este proceso de comunicación entre diferentes grupos humanos se comparten las diferentes costumbres”.
En un primer momento, la edificación de El Cisne fue custodiada por los Franciscanos, luego por los Padres Oblatos y ahora por los sacerdotes diocesanos.

fuente;https://lahora.com.ec/

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