UNA PÉRDIDA DE TIEMPO Y DE ENERGÍAS PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 24 de Abril de 2010 06:46

Era una tarde primaveral en Quito, en el famoso Juan Valdés (cafetería), esperaba por la reunión pactada en horas de la mañana. Con cinco minutos de retraso ingreso el personaje al cual me voy a referir. Después del saludo cordial y de hacer el pedido correspondiente el diálogo fluía sobre temas generales, sin puntualizaciones ni precisiones de ningún tipo.

Un americano largo y un capuccino nos acompañaron durante la cita, con los correspondientes cigarrillos. La primera interrogante fue sobre la política, la inmediata respuesta fue de desilusión y frustración. En Manabí no existe un proyecto, existen intereses individuales, más económicos que políticos. Por lo tanto era mejor dar un paso al costado y dedicarse a producir, como antes, como siempre.

Mientras bebía mi café y fumaba un cigarrillo me dedique a escuchar una síntesis de un proyecto ambicioso pero posible, que mientras escribo este artículo seguramente debe estar desarrollándose en su etapa preliminar. Proyecto que va a dar trabajo a la gente de la zona y que va a permitir generar riqueza en el país.

Escuche con atención la propuesta de sumarme a ese proyecto desde mi conocimiento y experiencia, expresé algunas ideas y concertamos seguir hablando del tema cuando se tenga el aval de gente interesada en invertir desde el extranjero.

Sin embargo era inevitable tratar algunos temas de interés colectivo: El agua para Bahía. Debo reconocer mi ignorancia en cuanto a lo integral del problema,  es mucho más grave que lo que nos imaginamos todos. Pero la expresión que más se repitió durante el diálogo fue, “…nunca antes hemos estado tan cerca de solucionar el problema del abastecimiento de agua potable”. Se necesita decisión y gestión de las autoridades de turno para que en al mediano plazo tengamos el líquido vital en nuestras casas en forma permanente y segura.

El asunto político local llegó por añadidura a la mesa de conversación y no pudo disimular con un gesto de disgusto la forma como se manejan las autoridades y su círculo cercano, se lamentaba con resignación la suerte que hoy corre nuestra gente por la decisión tomada y sentenció una frase que hasta ahora da vueltas en mi cabeza  y que hoy es motivo de este relato.

En serio he pensado mucho en el tema para reemplazar el artículo anterior que reconoció a un ser ejemplar, a propósito les quiero agradecer la cantidad de lectores que ha tenido. El problema del agua, Barcelona y su gran momento, la situación política del país por el tema del fiscal, en fin muchos y de gran actualidad.

El empresario sentenció: “Me dedico a mis empresas, a producir, a dar trabajo a la gente, a generar riqueza. Por ahora me retiro de la política, reconociendo que mi pasó por una importante institución me enseño y me hizo crecer en todo sentido. No entiendo el manejo, ni la forma como se intenta hacer daño. En nuestra tierra, que la amamos, es una pérdida de tiempo y de energías, sin trascendencia provincial y menos nacional”.

Lapidario, pero real, auténtico diagnóstico de una triste situación. La política es el arte de servir, sin embargo eso ocurre muy poco por nuestra ciudad y cantón. A veces coincido que es una pérdida de tiempo y de energías, pero mis queridos lectores no nos queda otra que seguir intentándolo. A propósito el otro día lo entreviste a este personaje y le volví a preguntar sobre el tema, “la puerta siempre está abierta…”, que bueno me tranquilice porque así como a veces nosotros queremos arriar las banderas, también nos ilusionamos en volver a la política local efectivamente en el arte de servir. Por ahora da la impresión que estamos perdiendo nuestro tiempo y nuestras energías.