UN MODELO DE SER HUMANO PDF Imprimir E-mail
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Martes, 16 de Febrero de 2010 07:00

Mientras escuchábamos el sermón del padre Benjamín, particularmente me llamó la atención una frase, que definía a una católica entregada en cuerpo y alma a Cristo: “quiero decirles que era una modelo de creyente”. Una realidad que la habíamos vivido quienes tuvimos la suerte de compartir y ponderar su fe inquebrantable.

Pero, un sermón de una misa no es suficiente para destacar las virtudes de un ser humano que siempre tuvo una actitud de vida solidaria con el resto de personas. Ni este espacio tampoco lo va a lograr, sin embargo lo quiere complementar.

A quien se refería el sacerdote, era a la señora Anita Chacón Avellán, quien además de ser una modelo de creyente, fue una modelo de madre abnegada. Pendiente de cada uno de sus hijos, a pesar de haber luchado sola nunca protestó, ni renegó de quien los engendró y a pesar de su abundancia económica jamás los ayudó. Con su infinita paciencia los guió para que sean útiles a la sociedad. Apenas seis, pocos para la época muchos para la actualidad, todos vivos, todos a su manera reconocen su esfuerzo, todos con cariño demostraban su amor a la “mamita”.

Fue modelo de maestra, quienes tuvieron la posibilidad de ser sus alumnos hasta ahora recuerdan su pedagogía para enseñar. No solamente aprendieron las materias que correspondían al grado, su valor agregado era acoger a cada uno de sus estudiantes con sus problemas y dificultades. Tenía vocación para guiar a niñas y niños.

Fue un modelo de hija y de hermana, mientras vivió su madre siempre estuvo pendiente tenía una adoración por quien le  había dado la vida. A sus hermanos ayudó a criar y cuidar, después tuvo una relación de cariño y afecto para ellos y sus descendientes, se le adelantaron y sufrió cada una de sus partidas. Sus sobrinos le profesan hasta ahora un sentimiento especial.

Fue un modelo de ciudadana, participó en cientos de actividades como actriz, cantante, reina, voluntaria del Instituto del Niño y la Familia, con los jubilados, en su barrio, en la iglesia, en fin donde era necesaria su presencia ahí estuvo siempre para ayudar a construir ciudadanía responsable y solidaria.

Fue un modelo de abuela, podría escribir un libro de la abuelita, todo lo que hacía por nosotros lo hacía con profundo amor. Su legado será cada una de sus sabias enseñanzas. Sus consejos llenos de sabiduría, acumulados en su mente privilegiada por el pasar de los años y de cada una de sus vivencias. Particularmente viví mucho tiempo con ella y disfrute de su  arte para cocinar, de su ternura para inculcarnos amar a Dios, de su fe y paciencia para ver las cosas diferentes. Un ángel, eso era, un ángel.

Finalmente, el padre Benjamín resaltó: “Estaba preparada para morir, físicamente, porque la realidad es que pasó de la vida a la Vida”. Verdad, estaba preparada, casi a los 96 años de edad murió. Aquel 2 de febrero el cielo estaba despejado, un grupo de ángeles la vinieron a ver, al día siguiente con el dolor normal de sus familiares le realizamos la despedida, aquel día el cielo se nubló y llovió, era la señal de tristeza terrenal que había partido un modelo de ser humano: ANITA CHACÓN AVELLÁN .

“Amor eterno e inolvidable, tarde o temprano estaré contigo, para seguir amándonos…”