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Domingo, 03 de Enero de 2010 07:53

Se ha iniciado la segunda década del siglo XXI, todos los deseos son de paz, prosperidad y felicidad. Sin embargo, son poco probables de acuerdo a las circunstancias en las que vivimos. La paz es imposible si los gobernantes de las grandes potencias no logran un acuerdo que evite derramar tanta sangre, si el fanatismo religioso no continúa con su carrera violenta y si los habitantes de los pueblos no son tolerantes. La prosperidad es imposible si la situación mundial no mejora en la parte económica, la crisis aparentemente se supera pero cuando ya estamos celebrando un buen índice, aparece otra vez el fantasma de la recesión. La felicidad es efímera, pero es conseguida sobre todo con la realización personal-familiar, esta vorágine de acontecimientos han distanciado a lo más importante del universo: El ser humano.

Entonces, a pesar de todos los deseos la situación es grave, alarmante, poco esperanzadora. La posición de cada uno de nosotros ante la vida nos dará la posibilidad de alcanzar nuestros objetivos. Serán éxitos aislados, no colectivos. Personales, no familiares. Individuales, no de pueblos o ciudades. Simplemente porque no sabemos hacia a donde vamos, por la falta de líderes poderosos, comprometidos y sabios que puedan conducir a las masas hacia el bienestar.

2010, es un año, es un inicio, es un número. Es la temporada que estamos viviendo, en un país convulsionado, sobre todo en este mes de enero se espera gran agitación social, inclusive vientos desestabilizadores se ven venir. Un gobierno que sustenta su gobernabilidad en su gran popularidad reflejada en las urnas en varias ocasiones y en una inversión social jamás vista en la vida y existencia del Ecuador. Pero deteriorada su imagen por el desempleo, la corrupción y la inseguridad. Incrementando los problemas por el alto nivel de confrontación con diferentes sectores ciudadanos, de lo cual espera sacar provecho la oposición desarticulada, pero que acecha como ave de rapiña ante cualquier situación adversa para arremeter y conspirar.

Los primeros meses serán duros para el gobierno, que deberá rectificar como señal que se le brinde a la gente para tener confianza, a los inversionistas para que cuenten con seguridad jurídica y puedan ubicar sus capitales en nuestro país. Además se tendrá que enviar mensajes saludables a la región para participar activamente de la globalización y no ser parte de un grupo mínimo y rebelde que enfrenta al súper poder, países como Brasil, Uruguay y Chile lo han logrado sin tener que ser incondicionales como Perú y Colombia. Lo han hecho con regímenes de izquierda moderada, política y socialmente, pero con una economía acorde al mundo moderno. El modelo está cerca es cuestión de mirarlo y aplicarlo de acuerdo a nuestra realidad.

En lo local estamos pendientes de la gran inauguración del puente Bahía-San Vicente, obra monumental que va a cambiar nuestras vidas, esperamos que para bien. Va a depender mucho de nosotros, de nuestra actitud ante el cambio, dependerá también de la forma como se enfrente por parte de las autoridades este cambio. No todo lo puede hacer el gobierno, que construye una infraestructura necesaria pero que seremos nosotros los responsables del progreso y desarrollo de la zona. Para eso se necesita sentido común, estrategia e inteligencia, de parte de nuestros administradores, ojalá Dios los ilumine, por lo demostrado es poco probable, sin embargo no perdamos la esperanza y la fe.

La salvación económica será el desarrollo de la industria sin vapor: El Turismo. La zona tiene la belleza natural suficiente, le falta inversión, que llegará con incentivos y sobre todo con facilidades cuando tengamos la infraestructura básica, es decir agua y alcantarillado. Por ahora la situación es lamentable, no tenemos agua potable nunca, algo de agua entubada y un alcantarillado obsoleto e incapaz de cubrir toda la población. Hay que ponerse a trabajar en este frente que lamentablemente hasta el momento no se lo ha podido conseguir por la negligencia de las autoridades de turno que atienden lo urgente y dejan a un lado lo importante.

Los deseos de de paz, prosperidad y felicidad, son poco prácticos, son buenos pero poco probables. Lo que se puede alcanzar con tenacidad es el desarrollo de los pueblos que nos permitan vivir digna y decentemente. ¡BIENVENIDO 2010¡