AGUA, EMPLEO Y SEGURIDAD PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 04 de Noviembre de 2012 19:42

Apenas eso requerimos para mejorar nuestra calidad de vida. Con la presencia del presidente de la República, Rafael Correa, conmemoramos los dos primeros años desde la inauguración del puente Los Caras, que une a Bahía y San Vicente, pero que realmente lo que une son ecuatorianos que estamos buscando el progreso y desarrollo.

El empleo es escaso, no existe una matriz productiva que genere fuentes para que nuestra gente tenga trabajo, dicen los expertos que no hay otro camino para erradicar la pobreza. Las inversiones son pocas por el momento, sin embargo esperamos que con el tiempo y un modelo de gestión adecuado se incremente. Las universidades de la región cada año nos proveen de profesionales, gente preparada que al salir de los centros académicos se encuentran con la triste realidad: no hay vacantes, no hay trabajo, no hay empleo. Sus títulos sirven de orgullo o apodo con el tiempo, para una fiesta y abrazos el día de la incorporación, de cuadro o adorno en el lugar más visible de la casa.

El tema de seguridad es más agudo, hemos perdido el patrimonio intangible de nuestra zona, era una constante escuchar de los visitantes y lugareños lo tranquilo y hasta demasiado tranquilo que eran nuestras ciudades. Hoy eso se terminó y a pesar de las asambleas ciudadanas que se han realizado para que las autoridades tomen decisiones, la isla de paz de antaño vive en zozobra permanente, los delincuentes pululan por las calles y la impunidad los protege, inclusive se comenta que son apadrinados por ciudadanos poderosos que canjean su seguridad por la protección. ¡Increíble!

En cuanto al agua y alcantarillado, ha pasado tanto tiempo y se ha invertido tanto dinero que deberíamos tener tuberías de oro o mínimo de plata, agua segura y permanente y un sistema sanitario óptimo. Lamentablemente no es así, los esfuerzos del gobierno y la decisión política del presidente Correa no han sido suficientes. Lo hizo notar en su discurso, inclusive advirtió que si no se hacen las cosas bien y en forma transparente retiraría el apoyo.

Entonces nos preguntamos hacia dónde vamos. Sin servicios básicos, sin fuentes productivas y sin seguridad, el panorama es sombrío. Se nos ocurre que la única salida es el empoderamiento de la ciudadanía, que conjuntamente con las autoridades puedan generar un diagnóstico y elaborar una agenda para luchar juntos por la consecución de obras y recursos que nos permitan salir del empantanamiento histórico que sufrimos.

El puente no era la solución a las múltiples necesidades, eso todos lo sabíamos, pero es una infraestructura gigantesca que no la hemos aprovechado correctamente. La falta de liderazgos, la viveza de conejo que aplican nuestras autoridades, la falta de planificación, información, conocimiento y lo más triste es ver que la ciudadanía se siente impotente cuando reclaman por sus necesidades y hay oídos sordos.

Tal vez lo único destacable de la conmemoración de los 137 años de cantonización de Sucre, fue la presencia del presidente en San Vicente y Bahía, donde recibió el cariño de la gente y además observó con preocupación el descontento generalizado de la población, por eso recalcó que la obra básica es responsabilidad de los municipios por ende de los alcaldes. Su compromiso de seguir ayudándonos nos motiva a pensar que algún día lo lograremos. Pero lo podemos adelantar sin compromiso ciudadano será imposible. Adelante entonces con las asambleas ciudadanas para poder rescatar nuestra dignidad y progresar en forma sostenible, dejando en el pasado la oscuridad del egoísmo destructivo y alineándonos con la luz del altruismo creativo, como lo decía Martín Luther King. No hay otro camino, transitémoslo con prisa y sin descanso.