SIN CONTRINCANTES. PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 26 de Mayo de 2012 06:21

Estamos avanzando vertiginosamente a la fecha establecida por el Consejo Nacional Electoral, para elegir a asambleístas y presidente, según el calendario electoral será el próximo 17 de febrero. Los partidos y movimientos políticos están algunos ya inscritos y otros por hacerlo hasta el 17 de agosto del año en curso, sin embargo todos buscan con dedicación sus mejores cuadros para candidatizarlos y tener algún peso político en el país.

Para quienes están confundidos las elecciones seccionales serán el año 2014, es decir ahí elegiremos a prefectos, alcaldes, concejales y miembros de juntas parroquiales, entonces ustedes se preguntarán por qué se ha comenzado a mover el escenario político, es simple todos los que aspiran buscan ubicación para tener respaldo posterior, por ahora serán ellos los que se sumen a los candidatos del proceso electoral de febrero del 2013.

Entonces vamos a las urnas para escoger a nuestro presidente y a los asambleístas, los candidatos para lo uno y lo otro están en movimiento, todos quieren llegar como es obvio, el problema es cómo, considerando que es inminente que el actual mandatario Econ. Rafael Correa sea una vez más el candidato por el Movimiento País, que ha gobernado desde el año 2007 al Ecuador.

Nadie en nuestro país duda de su fuerza electoral, nadie duda de su liderazgo y menos que es hoy casi invencible, lo de casi es porque como hemos reseñado en otras oportunidades, la política es el arte de lo posible. Por eso se habla de unidad de la oposición, para enfrentarlo con posibilidades, pero al estar fragmentados es poco probable, por los intereses de mantenerse vivos o conseguir unos cuantos asambleístas, lo cual determinará que vayan cada quien por su lado o con pactos muy débiles y sin opciones.

Pero en nuestra historia política han aparecido de vez en cuando candidatos que rápidamente logran enrolar al pueblo necesitado, aquellos que salen a la palestra sin posibilidad alguna y se convierten en los elegidos de la gente, con un gran magnetismo y carisma que destruye cualquier estrategia y desnuda aquella frase “que en política nada está escrito hasta el final”, un ejemplo vivo es el actual presidente, quien emergió de una revuelta ciudadana, pasó por un ministerio y terminó en Carondelet.

A la vista el presidente no tiene contrincantes, un montón de opositores que no hacen una oposición seria y sensata, lo que se ha podido observar es el aparecimiento de candidatos que no necesariamente han estado participando en el ámbito político-electoral, que pueden haber sido parte de los gobiernos anteriores sin tener un gran protagonismo y hoy suenan como posibles candidatos, entre ellos el más destacado es sin lugar a dudas Guillermo Lasso, ex presidente del Banco de Guayaquil.

El resto ya compitió y perdió con el presidente en las elecciones anteriores y hoy no se ve que tengan posibilidades, tanto Álvaro Noboa como Lucio Gutiérrez si participan será para mantenerse en la asamblea con cierto peso y nada más. Los ex Alianza país, Alberto Acosta, Gustavo Larrea, Paúl Carrasco y otros no tienen la fuerza nacional suficiente ni la capacidad de conquistar al pueblo, son muy rígidos y poco dúctiles en el manejo de las masas populares.

Aparentemente la tiene fácil Rafael Correa, quien nos ha gobernado durante estos años volcando toda la maquinaria del poder para favorecer a los más necesitados, enfrentando a los poderosos de siempre dentro y fuera del país, desplegando diariamente una gran campaña de promoción de sus obras y una respuesta permanente a sus opositores, además de recorrer el Ecuador de norte a sur de este a oeste sin dejar un solo rincón de la patria con su huella y estilo, que lo destaca como un líder reconocido inclusive en la región.

Pasando lista y revisión del escenario político, el presidente Rafael Correa no tiene contrincantes a la vista, será que en los próximos días, semanas o meses aparece?, no lo sabemos, lo único cierto es que desde junio una vez más recorrerá el país, con su amplia sonrisa y discurso que convence, además de mostrar la gran obra realizada en su gobierno.