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Sábado, 25 de Diciembre de 2010 06:16

Cada fin de año es bueno hacer un balance de lo ocurrido en nuestras vidas y entorno. Siempre hay que sacar conclusiones y recomendaciones para emprender nuestras actividades los próximos 365 días. Considerando las condiciones que se presentarán y las motivaciones que tendremos para mejorar las circunstancias de vida.

En lo personal cada uno hará la evaluación, en salud, familia, trabajo, etc., la pregunta fundamental ¿Cómo nos fue?, una vez contestada esta interrogante, inmediatamente ¿Qué faltó de mi?, y entonces vienen a nuestra mente los compromisos para el nuevo año. No se olviden que estos tienen que ser posibles, alcanzables y reales.

En nuestro entorno tendremos una serie de frentes que analizar, en este caso por ser un ejercicio de reflexión proponemos lo que pasó en el país primero para después ir al análisis de lo sucedido en la patria chica.

Indiscutiblemente que lo ocurrido el 30 de septiembre fue lo más impactante, una subordinación policial que pretendía terminar en golpe de estado. Fue evidente la forma cómo se le disparó al vehículo que trasladaba al Presidente de la República en la evacuación del Hospital de la Policía. Sin embargo, no podemos hasta ahora entender por qué el  presidente se expuso ante la sublevación y la forma que lo vejaron, poniendo en riesgo la estabilidad política que aparentemente habíamos logrado. Nadie en este país duda hoy que una vez desarrollados los acontecimientos de ese día, fuerzas conspiradoras querían pescar a río revuelto.

El reclamo policial justo o no, volvió a encender las alertas de un país que no puede vivir ordenadamente con una institucionalidad firme y más bien observamos la confrontación que lamentablemente nos divide y fricciona. El Ecuador desde 1830 vive políticamente en zozobra, la estabilidad siempre está en riesgo.

Después las preocupaciones no sólo nuestras sino también de la región en este año deben ser prioridad para enfrentarlas y combatirlas: Delincuencia y desempleo. Todos estamos preocupados por los altos índices de inseguridad, el gobierno hace esfuerzos hasta ahora inútiles para controlar este flagelo, es una tarea pendiente que esperamos sea disimulada o erradicada el año 2011. En cuanto a la desocupación si bien los números dicen una cosa la realidad es otra, una tasa del 7% de desempleo parece poco real, la situación del subempleo no se la analiza y por eso se encubre en cifras que no deben engañar sino más bien ayudar para atacar ese 52% de personas que desarrollan actividades que no son estables y que no cubren con sus mínimas necesidades. Asignatura reprobada.

Qué pasó en la patria chica, en nuestra zona, con la inauguración del puente Bahía-San Vicente el presidente y su gobierno construyó la obra de infraestructura más importante de la zona y la provincia. Aquel 3 de noviembre será inolvidable. El puente nos integra y seguramente nos permitirá en el mediano plazo desarrollar una industria inagotable: El turismo.

Pero debemos lamentar que todavía no tenemos los servicios básicos mínimos (agua y alcantarrillado) para atraer esa importante industria. Las promesas de las autoridades seccionales y el modelo de gestión implementado no surten el efecto deseado, tanto es así que la reprobación es evidente, inclusive en el discurso del alcalde del 3 de noviembre propios y extraños acompañaron sus palabras con música de viento, situación preocupante para la autoridad que con campañas mediáticas intenta solventar lo que con obras no puede demostrar.

En campo deportivo Liga se coronó campeón del fútbol ecuatoriano, Emelec hizo una gran campaña pero no pudo rematar, la final se vio empañada con una suplantación de identidad del jugador Gonzalo Chila que realmente es Ángel Cheme, se trató de desviar la competencia a un tema que es una lacra del país, enfrentando fuera de la cancha a dos grandes instituciones, el balompié ecuatoriano deberá darse un baño de verdad en este tema porque Chilas y Chemes existen por montones. Barcelona, el ídolo decepcionó una vez más, ahora enfrenta una crisis institucional que por el momento no invita a soñar a nadie.

Finalmente, debemos comprometernos todos para que el 2011 sea un gran año, primero mejorando individualmente, después aportando con la patria chica (ciudad, cantón) y sin desmayar con nuestro trabajo y talento para que el país salga adelante. Agrupándonos alrededor de necesidades comunes, con agendas mínimas para alcanzar el progreso y desarrollo, dejando a un lado la confrontación inútil y nuestros intereses personales. Se los aseguro no hay otro camino. ¡Éxitos este 2011!