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Frontera: Tras el luto, los periodistas ofrecen más periodismo

 

El presidente, Lenín Moreno, declaró al mediodía de ayer vencido el plazo que dio para recibir una “prueba de existencia” de los periodistas secuestrados. Luego, dijo que no hubo respuesta y que, “lamentablemente, tenemos información que confirma el asesinato de nuestros compatriotas”. Y entonces algo se quebró en el país.

El primer mandatario dijo que “parecería que nunca hubo la voluntad de entregarlos sanos y salvos”, y que lo único que querían era ganar tiempo. Aseguró que el Consejo de Seguridad Pública y del Estado levantará la reserva a la información concerniente a “los esfuerzos del Estado por garantizar la vida” de los periodistas, por lo que el capitán Polivio Vinueza, de la Unidad Antisecuestros, explicó después los detalles de las decisiones que en estos 19 días, desde el 26 de marzo, habría tomado el Estado.

Moreno también expresó que se reiniciaron las operaciones militares y policiales en la frontera, que estaban suspendidas, y dispuso el despliegue de unidades de élite a la zona. Además, anunció el inicio de acciones coordinadas con Colombia, para cuyos efectos el ministro de Defensa de ese país, Luis Carlos Villegas, se encuentra en Quito.

En cuanto a los autores de este crimen, Moreno declaró a alias ‘Guacho’ como el “primero en la lista de los más buscados” y ofreció 100.000 dólares de recompensa por información que permita su captura, cifra que fue elevado por la noche a 230.000. Entre las medidas anunciadas está la creación de la Jurisdicción Especializada en Crimen Organizado.

Detalles desclasificados
Vinueza informó que la Cruz Roja Internacional y la Iglesia de Colombia “han activado coordinación” para recuperar los cuerpos de los tres asesinados.

Sobre la respuesta dada al secuestro, sostuvo que Ecuador recibió la ayuda de la Policía Antisecuestros de Colombia y consultó a la Iglesia sobre las exigencias impuestas por los captores. Que entre el 31 de marzo y el 7 de abril hubo acercamientos “con el presunto alias ‘Guacho’”, señalado como responsable del secuestro, pero las comunicaciones no fueron fluidas, aclaró, debido a que él no respetó el canal de comunicación. En una de las cinco conversaciiones mantenidas él envió amenazas al ministro del Interior, César Navas.

Según se dedujo de las palabras del propio Moreno, Ecuador estaba dispuesto a un canje con tres detenidos vinculados a la organización de ‘Guacho’ e incluso se transmitió al líder narcoterrorista un video donde uno de los detenidos le daba cuenta de la voluntad del Gobierno ecuatoriano de cerrar ese acuerdo, para cuyos efectos se habrían adelantado diálogos con Fiscalía y Función Judicial. Incluso, el primer mandatario comentó que un sacerdote estaba por ir a la zona de frontera para facilitar el diálogo.

En contraste con toda la información oficial, apareció un nuevo supuesto comunicado del frente Oliver Sinisterra, disidentes de las FARC liderado por ‘Guacho’, en el que responsabilizó a los gobiernos de Colombia y Ecuador por el asesinato. “La respuesta fue más tropas, más gringos, más militares colombianos en Ecuador, más represión”, decía el texto. Según el presunto comunicado del grupo criminal, la muerte se habría causado en el contexto de un “fallido asalto de las fuerzas militares” de ambos países.

El país que queda
“Estamos de luto, pero no vamos a dejarnos amedrentar”, dijo Moreno. Se presentó visiblemente consternado, ante un hecho que comienza a verse como el más atroz que se ha perpetrado contra el periodismo ecuatoriano en la historia. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) repudió “el asesinato cobarde de nuestros tres colegas ecuatorianos secuestrados a manos de delincuentes narcoterroristas”. En Ecuador, las principales organizaciones sociales y de Derechos Humanos han sumado voces de dolor y rechazo.

Fundamedios pidió al Gobierno que se abstenga de acciones militares inmediatas, ya que, sin cadáveres, para ellos la muerte de los periodistas no se ha verificado de forma definitiva, sino solo su estatus de desaparecidos.

El Observatorio de Derechos y Justicia (ODJ) ha pedido que la respuesta a los actos de los grupos narcoterroristas observe estándares y normas de Derechos Humanos, para “que la población civil no sufra las secuelas de posibles enfrentamientos entre las fuerzas regulares y los grupos que actúan al margen de la Ley”.

Más periodismo
Para el decano de Periodismo de la Universidad de las Américas, Carlos Jijón, “el único camino que queda es seguir haciendo más y mejor periodismo”. Él piensa que más que nunca se debe buscar un periodismo que se centre en decir la verdad, aunque difiera de la verdad oficial. “En momentos de crisis debemos detenernos y reflexionar sobre los fundamentos éticos de nuestra profesión”, dice. “Y la principal razón de nuestra existencia es que debemos informar la realidad y no encubrirla”.

Ana María Cañizares, corresponsal de CNN, señaló que lo ocurrido “golpea nuestra esencia de seres humanos y periodistas”, porque “Javier, Paúl y Efraín nos seguirán faltando”.

Cree que este hecho marca definitivamente un antes y un después en el quehacer informativo e incluso en la concepción de la paz. “Es nuestro deber seguir informando lo que incomoda al poder y a los grupos irregulares desde lugares complejos. No se puede imponer la censura ante una situación tan grave y dolorosa. Sería permitir que el terror triunfe”, dijo.

Jean Paul Bardellini, corresponsal de NTN24, expresó que “el periodismo solo se defiende con periodismo”. Para él es claro que, ante estos hechos, no se puede caer en la censura. “En Ecuador no puede haber puntos negros donde no podemos hacer cobertura y precisamente en nombre de nuestros compañeros caídos debemos continuar con nuestro trabajo”. (DLH)

fuente:https://lahora.com.ec

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