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Éxodo venezolano pone bajo presión al continente

 

El éxodo de venezolanos está generando tensiones sociales en los países vecinos. Alrededor de un millón de ciudadanos ha migrado hacia Colombia, según el gobierno de ese país. Perú, Chile, Ecuador y Argentina también están entre los principales destinos.

En Brasil, donde los ingresos se dan principalmente por el paupérrimo estado amazónico de Roraima, más de 50.000 han solicitado refugio político o tramitado pedidos de residencia temporaria.

Falta de cooperación y preparación
La falta de coordinación y de recursos para atender a los inmigrantes son los principales problemas apuntados por los expertos.

“Lamentablemente, los otros países latinoamericanos se han preparado poco para esta crisis gigantesca” y “carecen de recursos, organización o instalaciones de salud para brindar más que un mínimo apoyo a estos migrantes”, que en su mayoría llegan en condiciones precarias, considera Peter Hakim, del centro de análisis Diálogo Interamericano (IAD), con sede en Washington.

“Cada país parece desarrollar su propia respuesta, sin el mínimo de cooperación”, añade.

Brasil, que solo exige una cédula de identidad a los venezolanos que llegan a su territorio, instaló un puesto fronterizo donde el Ejército y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) censan a los inmigrantes y les ayudan con los trámites de regularización.

El presidente Michel Temer descartó rotundamente el cierre de la frontera, pero decretó el uso de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad en Roraima, escenario de episodios de violencia con la población local. El mandatario estudia la posibilidad de “distribuir números” para “organizar” el flujo migratorio.

Perú y Ecuador tampoco exigen pasaporte. Colombia sí, o un permiso especial otorgado para permanecer en el país y recibir atención médica.

ESPERA. Al igual que en otras fronteras, en la brasileña las filas de venezolanos son interminables. (AFP)
Brotes de xenofobia
El caso de Brasil resulta paradigmático: a pesar de ser el país que ha recibido menos venezolanos, su llegada se produce por la única frontera terrestre entre ambos países, en una zona con múltiples carencias.

Fue allí, en la pequeña Pacaraima, de poco más de 10.000 habitantes, que el 18 de agosto varios vecinos expulsaron violentamente a unos 1.200 venezolanos que acampaban en las calles, a quienes culpan del aumento de la delincuencia.

2,3
millones de venezolanos viven en el exterior, según la ONU.“El Brasil que recibe a los venezolanos se llama Roraima”, se quejó recientemente en una entrevista con la AFP el secretario de Gabinete Institucional del gobierno local, Marcelo Lopes.

Las cifras oficiales lo respaldan: actualmente hay más de 30.000 veneolanos viviendo en Roraima, un estado de 576.000 habitantes, según una estimación del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

“No me parece que Brasil sea más reticente que otros [países] a recibir inmigrantes. [El problema es que] la región específica por donde llegan es un área muy necesitada”, reflexiona Kai Kenkel, profesor de Relaciones Internacionales especializado en seguridad, de la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (PUC-Rio).

Fomentando el miedo
Kenkel sostiene que “los refugiados no constituyen un riesgo” para la seguridad, pero que en vísperas de las elecciones para presidente, legisladores federales y gobernadores de los estados, los problemas asociados a la inmigración pueden ser utilizados “por discursos populistas para fomentar el miedo”.

1,6
millones se han ido desde 2015, cuando arreció la crisis.En Roraima, el ultraderechista Jair Bolsonaro tiene un 38% de intenciones de voto para las presidenciales del 7 de octubre, frente a un 21% del expresidente Lula, según una encuesta Ibope de la semana pasada. A escala nacional, Lula tiene 37% y Bolsonaro 18%.

Recursos europeos ante la crisis
° La UE aportará 35 millones de euros a América Latina para que enfrente la crisis migratoria venezolana, dijo ayer el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, tras plantear a la región un “reparto de cuotas” de migrantes.

Al término de una visita a Bogotá, dentro de su primera gira por la región, el dirigente socialista reconoció el problema que supone para el “conjunto de América Latina” el “éxodo masivo” de personas que huyen de la crisis en Venezuela, pese a que el chavismo rechaza que se trate de una crisis de migración.

“Hoy precisamente en Bruselas se ha acordado el que vayan a ser 35 millones de euros los que la Unión Europea (UE) ponga a disposición de América Latina, para hacer frente” a esta coyuntura, sostuvo Sánchez en una conferencia de prensa junto con el presidente colombiano, Iván Duque.

fuente:https://lahora.com.ec

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