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Comunidades kichwas del Coca ofrecen cura para muchas enfermedades

 

Debajo del puente del río Napo, en el Coca, a las orillas del puerto Francisco de Orellana, se encuentran varios puestos asentados con mesas de plástico a los lados de la calle. Allí ofrecen sus productos tal como lo haría una farmacia; con una diferencia, todo es 100% natural y artesanal.

Es posible encontrar remedios que prometen curar desde gastritis, úlceras, reumas y dolores de cabeza, hasta problemas de presión alta o baja, asma, bronquitis, entre otras afecciones. Todos son elaborados en base a productos naturales, extraídos y utilizados con conocimientos ancestrales de las poblaciones de la zona.

En este lugar, todos los días, se ubican integrantes de alrededor de 30 diferentes comunidades kichwas para ofrecer sus productos a personas locales como extranjeros. Todas son miembros de la asociación Guaysapampa, la cual busca la dinamización económica de las comunidades indígenas y la permanencia de sus raíces.

PRODUCTOS. Los remedios que ofrecen son elaborados por las comunidades aledañas.
Tradición
María Greda, de 55 años, es una de las vendedoras que acude a esta zona para ofrecer varios de los productos que, junto con su familia, elabora en su finca para ganarse el sustento diario. Es parte de una comunidad kichwa que está a 40 minutos río arriba, por el Napo.

Para cumplir con su jornada, Greda se despierta todos los días a las 04:00 y, aún sin la luz del sol que la acompañe, recoge todos los productos junto con su mesa de plástico y una silla; toma una lancha y sale a la ciudad para ofrecer parte de sus conocimientos de sanación.

Ella, sin embargo, no es la única de su familia que cumple esta rutina de labor diaria. Sus dos hijos la acompañan y salen a vender los productos en la vía Aguarico.

Greda ofrece a sus clientes leche de sandi, sangre de drago, mezclas para infusionar y tratar reumas o dolores de cabeza, entre otros remedios tradicionales. Todos estos son extraídos y elaborados por ella y sus hijos.

Detalla, por ejemplo, que la leche de sandi la recolecta dos o más veces por semana, tal cual como le enseñó su padre. “Llenamos recipientes grandes y después los dividimos en botellas pequeñas”, manifiesta.

“El truco está en no sobreexplotar los árboles. Tenemos que nutrirnos de la naturaleza sin dañarla, por lo que cada semana extraemos de árboles diferentes y, así, los dejamos descansar”, cuenta. Este es uno de los principios que tiene de sus antepasados, quienes, dice, le enseñaron a mantener ese equilibrio con lo que nos rodea.

Informa que mantener los conocimientos ancestrales de la selva es lo que más le importa a ella y su familia. “Hemos visto cómo las personas que nacen en la comunidad, de a poco, ya no quieren saber nada de sus raíces ni de su cultura. Esta es nuestra forma de mantener la sabiduría medicinal de lo que nos ofrece la naturaleza. Esto es lo que buscamos como asociación”, señala.

Por su parte, Flor Nayém, de 45 años, comenta que esta iniciativa también busca incluir a jóvenes que quieran continuar con las tradiciones para que aprendan de las plantas medicinales con las que ellos mismos se tratan.

Remedios
Hojas de guayusa, sangre de drago, uña de gato, leche de Sandi, aceite de mayén, son algunos de los productos que se pueden adquirir a diario en esta zona. Todos a precios económicos, que rondan entre uno y tres dólares.

Cada uno de estos, afirma Greda, tiene su funcionalidad y su prescripción, dependiendo de la situación de la patología.

Comenta, por ejemplo, que si una persona acude con problemas de gastritis o úlceras se le recomienda tomar una cucharada de leche de sandi antes de cada comida. “Esto les ayuda a aliviar los ardores y dolores estomacales y, de igual manera, cura la irritación que los causa”.

En caso de querer tratar la tos, el asma, la bronquitis, por el contrario, lo adecuado es la uña de gato. Con respecto a este, asegura que es necesario realizar infusiones y tomarlas en ayunas cada uno o dos días, de acuerdo con la gravedad de la enfermedad.

Con respecto a la efectividad de estos, agrega que a lo largo de los años, en su población, se han tratado los malestares con estos productos tradicionales. Esto les permite garantizar una confianza plena y, sobre todo, “eficaz” en el funcionamiento de estos medicamentos ancestrales.

Ella ha visto cómo estos funcionan mucho mejor que las medicinas que recetan los médicos para las mismas enfermedades. (ECV)

Testimonio
Andrea Tapia, de 25 años, es una de las compradoras de este tipo de remedios, con los que, según cuenta, se trata todo tipo de anomalías desde que vive, hace cinco años, en el Coca.

Ella es de Ambato. Indica que cuando recién llegó no conocía sobre estos tratamientos y, por ende, no confiaba en ellos. Sin embargo, conforme socializó con más gente del lugar, empezó a utilizar estos medicamentos naturales para dolores pasajeros.

“Me dieron buenos resultados y continué eligiendo este tipo de terapias”, dice. Hoy, cada vez que se enferma, acude a estos puestos para adquirir los diferentes productos.

fuente:https://lahora.com.ec

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