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A la espera de rescate de los últimos niños de la cueva en Tailandia

 

Jabalíes Salvajes, así se llama el equipo de fútbol de doce niños que quedó atrapado en una cueva en Tailandia, donde ayer otros cuatro menores fueron rescatados.

“Dos días, ocho jabalíes” escribieron los buzos rescatistas comandados de la Marina de Tailandia en su página de Facebook, al confirmar el nuevo rescate, que se suma a los cuatro extraídos el domingo.

Otros cinco esperan ser rescatados, incluido el entrenador de 25 años. La lluvia monzónica que amenaza con más inundaciones en esta compleja red subterránea es el principal desafío para los socorristas, que temen nuevas precipitaciones antes de que logren sacar a todo el grupo.

El procedimiento fue similar al del domingo, que duró diez horas, aunque ayer fue más rápido, cuando cuatro de los niños emergieron en sucesión justo antes del anochecer luego de haber recorrido la peligrosa ruta de escape de cuatro kilómetros por galerías inundadas en varios tramos.

A los niños rescatados les administraron sedantes antes de iniciar el operativo. “Los chicos estaban bajo el efecto de tranquilizantes, para evitar que entraran en pánico. No estaban totalmente aturdidos, pero no reaccionaban con normalidad”, dijo el buzo danés Ivan Kardzic, publicó clarin.com.

El socorrista indicó que están preparados para cualquier posible escenario catastrófico: equipamiento que se estropea, niños que caen presas del pánico, se ahogan y a los que hay que reanimar. “Estábamos preparados, pero no pasó nada”.

Los niños “parecían algo atemorizados, pero no entraron en pánico. Sonrieron y dijeron gracias”, agregó el buzo.

Más de 100 buzos, incluyendo 18 extranjeros, participaron en la operación de ayer. Retomar la tarea requiere de unas 20 horas para volver a preparar los equipos.

Los ocho chicos rescatados se recuperan en un hospital de la dura experiencia de quedar atrapados en el enorme complejo cavernoso Tham Luang Nang Non Non cuando fueron a explorarlo tras una sesión de entrenamiento el 23 de junio.

Ante temores de infección, eran mantenidos separados de sus familias. Los niños, que se veían demacrados, comían gacha a base de arroz porque todavía estaban demasiado débiles para consumir alimentos normales. (I)

fuente:https://www.eluniverso.com

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