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2700 casas aún no se han entregado a los damnificados del terremoto en Manabí

 

En las zonas rurales de Chone, Portoviejo, Sucre y San Vicente (Manabí) 2 700 casas no han sido entregadas a los damnificados por el terremoto del 16 de abril del 2016.
La construcción de esos inmuebles se inició en el 2016. Desde entonces, se entregaron 25 523 viviendas a las personas afectadas por el terremoto.
Sin embargo, 2 700 están inconclusas. Según el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), las obras no se terminaron por incumplimientos de los contratistas.
Entre el 2018 y el 2019, se ha sancionado a 88 contratistas y entraron a procesos de juicio de coactivas por dejar obras inconclusas en sitios como Chone, San Vicente, Sucre, Jipijapa y Portoviejo, tras un informe que presentó la Contraloría General del Estado.
En Jipijapa y en Chone, 300 familias recibieron sus viviendas en un proyecto habitacional que se construyó en esas ciudades. Ellos esperaban sus casas desde el 2016.
Portoviejo es una de las zonas más perjudicadas. En al menos cuatro zonas de la parroquia rural Crucita aún hay 300 familias, aproximadamente, que viven en casas acogientes, en carpas o bajo los escombros de la vivienda que fue afectada en el terremoto.
Jacinta Centeno habita en el barrio Virgen del Carmen de Crucita, desde hace 40 años.
Ella levantó una vivienda de dos pisos, que se derrumbó. “Yo apliqué al bono estatal para construir mi vivienda y salí favorecida”, cuenta.
Mientras construían su nueva casa, ella instaló una carpa en el patio. A finales del 2016, se inició la construcción. Cuatro meses más tarde, los obreros ya no regresaron porque los constructores dejaron las obras inconclusas. Solo se lograron hacer las paredes de cemento de la vivienda.
Ella decidió levantar paredes con cañas, que los vecinos le regalaron y colocó cemento en el piso, que fue una donación de la Fundación Hábitat. “Ya perdí las esperanzas de que el Estado me ayude”.
Diego Almirante es el abogado de la empresa contratista de seis casas en Las Gilces. Él afirmó que hubo contratiempos para continuar con las obras, como el invierno. “Nosotros estamos reuniendo pruebas junto con otras constructoras para defenderlos”.
Según la Dirección del Miduvi en Manabí, se está analizando cada caso y recorriendo las zonas donde no se han entregado viviendas. En primera instancia se busca que, a través del juicio de coactivas, se logre construir las viviendas.
Luego se buscaría el aval de la Contraloría para que les permita construir esas viviendas.
Sin embargo, hay casos como el de San Silvestre -una comunidad de Crucita donde viven unas 100 personas- que el año pasado fue declarado como una zona de riesgo.
Ahí 10 viviendas no se han construido todavía. En el 2017 se colocaron los primeros pilares en dos terrenos y en los restantes se apilaron montañas de tierra y arena, con que se construirían las casas. Pero los obreros no regresaron a terminar el trabajo.
“Esas columnas enterradas en la tierra son, para las 10 familias, un símbolo del olvido de las autoridades”, dijo Mercedes Navarrete. Ella, a más de tres años del terremoto, aún vive entre plásticos. Su esposo, Pablo Lucas, tiene una discapacidad en una de sus piernas y cada día le es más complicado caminar entre el polvo de verano o el lodo de invierno.
El hombre se reunió con otras 30 familias que viven igual situación, y decidieron realizar un plantón -hace dos meses- en un evento al que asistió el entonces titular del Miduvi, Xavier Torres.
En ese encuentro, Torres se comprometió a no cobrar la cuota de copago a las personas que aún no tenían casas.
En las zonas rurales de San Vicente y Sucre hay, al menos, 600 familias que aún no recibieron una casa o la reconstrucción de su inmueble.
En Charapotó (Sucre), por ejemplo, solo 10 personas de las 180 que salieron favorecidos para la reconstrucción obtuvieron la obra. Los demás han debido reconstruir por su cuenta a través de créditos bancarios o vivir en medio de las casas cuarteadas o incluso con hundimientos en el piso.
El Miduvi señaló que se realiza una investigación para esos casos. Y creó un formulario para recibir denuncias sobre estos temas. (El Comercio)

fuente:https://manabinoticias.com

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